EL 9  de septiembre de 1988...
... marca el nacimiento de un sueño un poco atrevido de dos jóvenes de lieja ...     wep acababa de nacer


 

Pero, ¿cómo comenzó todo realmente? Olivier Joris y Didier Destexhe se convirtieron en amigos mientras estudiaban en una escuela de marketing de la región de Lieja. Durante su tiempo libre, Olivier, que había sido unos años antes un « exchange student » en EE.UU. (Massachussets), se empezó a ocupar de jóvenes americanos que venían durante un año o un semestre a Bélgica, también como estudiantes de intercambio.

Rápidamente, Didier entrará en juego y se unirá a la pasión de Olivier ; una pasión que les llevará muy lejos, como nunca hubieran imaginado. Buscaban familias de acogida, ofrecían asistencia y apoyo a los estudiantes y organizaban actividades para que pudieran descubrir el país. Todo ello con pocos medios y de manera totalmente artesanal.

Poco a poco, esta actividad empezaba a demandar cada vez más energía y más tiempo. Olivier y Didier tuvieron que tomar una decisión, parar en seco o involucrarse a fondo en esta aventura que no dejaba de ser un poco atrevida. 

Después de un inspirador « road trip » alrededor de EE.UU y tras haber sopesado los pros y los contras, tomaron la decisión. WEP nace el 9 de septiembre de 1988. La madre de Olivier trabajaba en una aseguradora en Fléron, cerca de Lieja, y prestaba pequeños espacios en su empresa. Los dos amigos empezaron a compartir dos sillas, una mesa y una pequeña máquina de escribir eléctrica (el primer ordenador, muy caro en esa época, no haría su aparición hasta 2 años más tarde).  

Para empezar, WEP se centraba en el envío de jóvenes belgas a EE.UU. como estudiantes de intercambio. WEP hacía honor a sus orígenes que formaban sus iniciales « World Exchange Program ». 39 jóvenes pioneros de 18 años (y sus padres) confiaron en WEP el primer año. Después de muchas tareas administrativas, técnicas, financieras, imprevistos que parecían insalvables en un primer momento (como el rechazo de los visados por las autoridades americanas), los jóvenes pudieron por fin salir en septiembre del 89 y vivir una experiencia única con sus familias de acogida americanas. 

La máquina había empezado a producir. Los cinco primeros años reforzaron la estructura, desarrollaron nuevos destinos como Alemania, Australia o Canadá y también nuevos programas como las estancias de verano en familias en EE.UU. 

 

El equipo creció en un principio con Edith, que se encargaba de desarrollar las actividades en la región flamenca y luego llegó Isea que ayudará a Olivier y Didier y se ocupará de los jóvenes extranjeros en Bélgica.

Tras 5 años de existencia, se hacía evidente la necesidad de un espacio más grande y de aumentar la visabilidad de WEP. Era hora de dar el paso decisivo y de trasladarse a una oficina en Bruselas. Las primeras oficinas bruselenses de WEP estaban en Saint Gilles, a dos pasos del Ayuntamiento. El éxito de las fórmulas propuestas por WEP crecía cada vez más, al igual que su reputación. WEP era considerada una organización más flexible, más profesional, más humana y más innovadora que la mayoría de los operadores de la época. 

Fue WEP por ejemplo, la que inventó, hace cerca de 17 años , la famosa propuesta « academix » que permite combinar dos programas escolares de un semestre cada uno en dos países diferentes. La familia crecía aun más. Esta vez se unieron a ella Nadine, Alain y Liselotte.

Salir un año al extranjero no estaba al alcance de todo el mundo, pero Olivier y Didier tenían la obsesión de ofrecer a los jóvenes estas propuestas más baratas.

Rápidamente WEP empezará a desrrollar experiencias alternativas, con socios extranjeros escogidos con mucho cuidado. Pequeños trabajos en EE.UU., proyectos de voluntariado en África y en América latina, prácticas en empresas, programas Au Pair en las cuatro esquinas del mundo... WEP lanzó todo tipo de aventuras que permitían salir, descubrir mundo y practicar una lengua extranjera con bajo presupuesto. 

La reacción fue inmediata. El público acudía cada vez más y WEP era cada vez más importante. Mientras tanto, en Turín, Italia, un pequeño WEP veía la luz. Lorenzo, antiguo estudiante de intercambio en EE.UU. abre la primera oficina WEP fuera de Bélgica. El éxito estaba asegurado también allí

Fue en esa época cuando se tomó la decisión de cambiar el significado del nombre WEP. En principio, la actividad basada en programas de intercambio había llevado a esa denominación
« World Exchange Program ».

Pero la diversificación obligaba a poner un nombre menos confuso. WEP significaría a partir de ahora « World Education Program » con el fin de insistir en la naturaleza educativa que se podía encontrar detrás de cada propuesta. 

5 años después de la llegada a Bruselas, en el año 1998, se produjo un segundo traslado a una oficina más grande, siempre en Saint Gilles, en la Avenida Brugmann. 

El equipo seguía creciendo más y la diversificación no había terminado. Después de los programas escolares, los proyectos de trabajo, las prácticas y los voluntariados, WEP propone a partir de ese momento las estancias lingüísticas. 

Con su enfoque riguroso, la simplificación de las informaciones, tarifas y formalidades, WEP era una tabla de salvación para un público que se encontraba perdido en el pequeño y complicado mundo de las estancias lingüísticas. 

WEP tiene ahora la posibilidad de orientar a cada participante, de manera individualizada, hacia el proyecto que mejor le correspondía según fueran sus expectativas y necesidades.

El último traslado se hizo en el año 2003 a un edificio todavía más grande en la Avenue de Jette, donde se sitúan actualmente las oficinas. 

La evolución y el crecimiento de WEP no ha parado desde sus inicios. Durante todos estos años, el equipo de WEP Bélgica se ha intensificado con nuevos talentos y cuenta con más de 25 colaboradores en sus oficinas de Bruselas.

Hoy y tras más de 20 años de existencia, WEP ha creado el departamento WEP International y dispone de sus propias oficinas en Italia (Turín y Milán), en Francia (Lyon y París), en Australia (Melbourne) y en Argentina (Rosario). Cada año, cerca de 5.000 jóvenes utilizan WEP para vivir una experiencia única que les acompañará durante toda su vida. 

El deseo de hacer nuevos proyectos, de innovar y de buscar propuestas adaptadas a las aspiraciones de las nuevas generaciones está muy presente en el corazón del equipo de WEP.

Hasta pronto y ... ¡a por los 40 años!

 

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